
¿Quién no se ha preguntado si ese producto tan popular en el país de origen tendría éxito entre el público hispano de Estados Unidos, o inclusive en el mercado general? Y esas cosas que tanto gustan y que mandamos desde aquí a nuestros familiares, ¿no sería un buen negocio exportarlas?
Muchos empresarios se topan con exportar o importar mercancías por accidente o por necesidad. Hay quienes terminan importando mercancías porque en algún momento les ha fallado un proveedor y han tenido que ir directamente a la fuente del producto, donde quiera que este sea fabricado. Otros empresarios comienzan apuntando al mercado local y terminan con clientes en otros países porque sus productos y servicios ganan fama.
Este es el caso de Paul Sfeir y sus hermanos, dueños de la empresa International Ribbon Center, Inc., distribuidores al mayor de tintas, cartuchos y materiales para reciclar consumibles de impresión - que comenzaron en Miami con el objeto de suplir a la casa matriz de la empresa originada en Caracas, Venezuela. Hoy día tienen un 90% de su clientela en Latinoamérica y el Caribe, y apenas un 10% son locales.
Durante los ocho años que los hermanos Sfeir tienen en Miami, han logrado establecer una red de suplidores de materias primas nacionales y, aunque en menor proporción, también han hecho importaciones de Asia, mayormente de China.
Dónde encontrar la información
“El primer requisito de un negocio en el que interviene importar o exportar es contar con fuentes de información confiables”, nos dice Donatella Ungredda, directora de operaciones de la empresa y esposa de Paul., “nosotros aprendimos por la “fuerza”, cometiendo los errores y aprendiendo de ellos”.
Hoy existen herramientas del mismo Departamento de Comercio de los Estados Unidos, como la Guía Básica para la Exportación, donde se describen temas como: pasos para incluir la exportación en el plan de negocios, canales regulares para exportar, programas de contactos que ofrece el gobierno, qué licencias se necesitan, aliados y otros servicios esenciales como los agentes aduanales; las obligaciones arancelarias; cómo hacer para cobrar con cartas de crédito internacionales, etc. Usa la lista recopilada al final con enlaces a dependencias gubernamentales, organizaciones y herramientas disponibles.
Requisitos legales y licencias
Según indica el Departamento de Comercio, la necesidad de solicitar una licencia de exportación depende del producto a exportar, el uso final que tendrá, quien es el consumidor final del mismo y el país de destino. Estos productos pueden encontrarse en el listado: Commerce Control List (CCL)del Export Administration Regulations o EAR.
Por lo tanto, debes averiguar si lo que piensas exportar está clasificado como materiales controlados y revisar si el país de destino está en el listado de países de exportaciones con licencias especiales. Ejemplo de productos de exportación controlada serían cosas como químicos peligrosos, armamento, software y tecnología considerada de valor estratégico nacional, o productos que puedan pasar del país de destino a otro país con restricciones.
Aliados de tu negocio
Seguidamente deberás encontrar aliados que puedan simplificarte el proceso de intercambio. En este paso entran en juego los agentes aduaneros y transportistas.
Necesitaras conocer los diferentes pasos y costos del proceso, de modo que al presentar una propuesta a los clientes en otra parte del mundo puedas establecer sin equivocación si la venta incluirá costos de transporte o no. Igualmente debes conocer el lenguaje que se usa en el medio para que tus clientes, proveedores y tú “hablen el mismo idioma”.
“Nosotros vendemos y entregamos los productos a los clientes y ellos mismos se hacen cargo del transporte -explica Donatella-, se los colocamos FOB en Miami; es decir, el cliente paga la orden que se entrega a la empresa contratada por este para transportarla hasta el destino final. Aunque así nos evitamos el grueso de lidiar con declaraciones aduanales, el transporte (contenedores, guías), seguro de envíos, etc., son muchas las veces que ayudamos a los clientes en hacerle el seguimiento a sus productos”.
Otras veces pueden usarse empresas especializadas como UPS o FedEx, que si bien pueden parecer costosas a simple vista, como están acostumbradas a lidiar con los requisitos de aduanas y transporte, pueden simplificarte mucho un envío.
“En casi todas las ventas la porción del envío corre por cuenta del cliente. A veces puede ser necesario contratar una empresa de carga especializada o freight forwarders (FF) quienes reciben la mercancía y la entregan al cliente en la aduana del país de destino donde este la retirar de la aduana. Los FF pueden usar carga marítima o aérea y se harán cargo de todo lo referente al transporte hasta la aduana de destino”, apunta Paul
